Abr 112017
 

El biólogo Carlos Rodríguez divulga entre asociaciones y centros educativos otra gestión de los recursos fluviales

LUIS DÍAZ
MONFORTE / LA VOZ

El instituto de enseñanza secundaria monfortino A Pinguela acogió recientemente una charla del biólogo leonés Carlos Rodríguez sobre el futuro de la pesca fluvial. A través de esas conferencias, y de su trabajo como realizador de documentales en Bicho Producciones, reivindica la necesidad de un cambio radical en la mentalidad del pescador. Acude regularmente a la llamada de diferentes entidades y asociaciones, pero en los centros educativos se encuentra especialmente a gusto. «Las nuevas generaciones asumen de forma natural conceptos como pesca sin muerte y restauración fluvial. El futuro es suyo y quieren seguir disfrutando de los salmónidos más y mejor que las generaciones precedentes», dice.

-¿Es la pesca sin muerte la única opción de futuro para que los ríos sigan teniendo truchas?

-No es la única, pero es la más efectiva en relación a los beneficios que reporta y a los costes que plantea, que son cero. Países de todo el mundo tienen una legislación que apoya la pesca sin muerte como herramienta de gestión de los río. En sitios tan dispares como Suecia o Argentina, verdaderos paraísos de la pesca, nadie se plantea matar ni uno solo de los reproductores del río. Y tienen miles. Los pescadores no somos responsables de la situación actual de los salmónidos, pero somos los únicos que podemos salvarlos. ¿Cómo? Devolviendo los peces para que se reproduzcan y demandando de la administración la restauración de ríos.

-¿Cómo se pudo llegar a la actual situación?

-Sobre todo como consecuencia de la destrucción del hábitat fluvial y del castigo de la sobrepesca, legal e ilegal. El problema de fondo es la falta de cultura sobre ecología acuática que tiene la sociedad en general, pero que es más aún sangrante entre los pescadores. Lo que sabe la sociedad sobre los ríos proviene de las conversaciones de gente cabreada en las barras de un bar. Falta información. Se da voz a la generación de los tiempos del Icona, mientras el saber científico es ridiculizado y menospreciado.

-¿No se cargan demasiado las culpas en el pescador?

-El pescador se siente agraviado por la normativa, pero no entiende que la situación es límite. Los estudios apuntan a un par de décadas de futuro con salmónidos. El control de la pesca es una medida rápida, fácil de implementar y muy necesaria para preservar lo que nos queda y avanzar con medidas de más recorrido como la restauración fluvial.

-¿Por qué cuesta tanto al pescador devolver piezas al río?

-Los pescadores no entienden que la pesca sin muerte permite pescar más truchas, durante más días al año y en más lugares, tal y como ocurre actualmente en Castilla y León. Hay un perfil mayoritario de pescadores desconectados de la realidad, de la principal necesidad de nuestra afición, que es aumentar el número de peces para que las poblaciones sean viables. Pescar sin muerte es pescar más y mejor, no hay discusión. Quien diga lo contrario está defendiendo únicamente sus intereses personales y demuestra una falta de información y de compromiso con los ríos. Negarlo supone sentenciarlos a muerte.

-¿Conviene coordinar los cupos y la apertura y cierre de la veda entre autonomías para que algunos ríos no sufran sobrepesca?

-Si tuviésemos más tramos de pesca sin muerte sería innecesaria. Poner de acuerdo a las administraciones lleva un tiempo del que no disponemos. Lo que todos los pescadores tenemos en nuestras manos es devolver las capturas en buenas condiciones y que el máximo de individuos lleguen a reproducirse. Si gestionásemos los salmónidos como lleva un ganadero su granja no habría ningún problema. Los reproductores se quedan y si hay que sacrificar algún individuo para comer serían los inmaduros, las truchas de pequeña talla.

-Pero en los ríos hay que devolver las truchas pequeñas.

-Si te comes a los mejores padres y madres, de poco vale devolver al río las truchas pequeñas. Las tallas legales actuales son herencia de un saber desfasado que data de hace cincuenta años. Así estamos a nivel legislativo y de formación ambiental de los pescadores.

-Hablaba antes de la necesidad de restaurar los ríos. ¿Cómo se puede conseguir ese objetivo?

-Hay dos maneras fundamentales: devolviéndoles su agua y conectando los tramos de río que ahora están desconectados por la enorme cantidad de presas. En la situación actual los peces no pueden moverse entre tramos. Está demostrado que la posibilidad de migración es clave para mantener las poblaciones.

-¿Son tan dañinos los cormoranes como sostienen los pescadores?

-En una situación como la actual, los pescadores ven como competidores a cormoranes, nutrias y garzas. Pero en vez de reclamar medidas de restauración fluvial y de protección de las especies piscícolas, piden control de depredadores. De nuevo estamos como en los años cincuenta. La educación ambiental es clave para que los pescadores sean un colectivo más útil en la gestión de los ríos. Desgraciadamente, el populismo político también se nutre de esta afición. Es fácil regalar el oído de los pescadores desinformados con medidas que no atajan el problema de fondo.

-¿Hasta qué punto condiciona la reproducción de salmónidos la mala calidad de las aguas?

-Un río cuyas aguas estén contaminadas no produce alevines. Gran parte de las conferencias que damos abordan ese problema con imágenes de grandes reproductores a los que la contaminación sentencia a muerte. Una vez que lo ves, las conclusiones caen por sí solas.

«Los pescadores no somos culpables de lo mal que están los ríos, pero podemos salvarlos»

«El problema de fondo es la falta de información sobre la ecología acuática»

«De poco vale soltar truchas pequeñas si se comen las piezas reproductoras»

Sorry, the comment form is closed at this time.