Nov 102018
 

Hoy, 10/11/2018 es un día un tanto ambiguo. La parte positiva es que no se me ha dado mal la pesca consiguiendo ensalabrar 5 de los 7 preciosos peces que he prendido, la parte negativa versa sobre los quehaceres de las truchas y las ansias de los pescadores, es lo que hay.

Aunque es una postura egoísta, creo que llega un momento en el que es conveniente dejar en paz a los peces con el fin de que puedan llevar a cabo sus actividades reproductivas. Definir el momento exacto es complejo y varía de un río a otro, incluso dentro del mismo río habrá zonas más calientes que otras, con ello siempre hay comportamientos específicos de estas fechas previas a la freza. Todos sabemos que las truchas son territoriales, que los ejemplares más longevos suelen ser los más esquivos, territoriales y solitarios.

Es en estas fechas, cuando los mejores peces, aquellos que han permanecido ocultos durante el resto de meses empiezan a dar la cara. Guiados por sus instintos naturales buscarán quien les ayude a perpetuar la especie exponiéndose sin miramientos a infinidad de peligros, entre ellos las ansias de muchos pescadores.

Los que visitamos periódicamente un pequeño río de Albacete (Nace y muere integró en Albacete, que al igual que Graná sepulta sus ríos) de aguas libres y con unas excelentes truchas sabemos que es en estas fechas cuando empiezan a sacarse los mejores peces, peces que no se ven el resto del año salvo excepciones. Peces que empiezan a verse agrupados, peces que en su mayoría son machos, peces que empiezan a ocupar otros hábitat  dentro del río, peces que modifican su comportamiento. Bien, son simplemente seres vivos, son animales que se están preparando para la reproducción, son simplemente un indicativo de nuestro egoísmo.

Un egoísmo que tiene dos caras, la más fea es la de aquellos que se aferran a la lombriz y chatarras varias, como decían hoy en el bar del pueblo “Las truchas del Jardín están en los frigoríficos de Albacete.  La misma cara tienen esos que seguirán pescando y devolviendo los peces al agua (Con mosca, con cucharilla  y poteras triples con muerte, vaya y se suelte la gorda) hasta el día que una vez terminada la reproducción los peces vayan a descansar y el río quede solitario.

La otra cara del egoísmo es menos mala para el río, pues en mi caso y en el de otros muchos, queremos que haya peces, muchos peces, cuantos más y más gordos mejor, y para eso nada mejor que dejarlos reproducirse en paz. En fin, egoísta que es uno pero no “gilipollas” pues no conozco a ningún tonto que se tire piedras a su propio tejado.

 

 

 

 

 

 

 

Os dejo un video muy interesante de una charla sobre este tema entre Nacho y Luis.

Tachu, sin tu permiso lo comparto.

  2 Responses to “Siempre podemos ir a por setas o “darnos coscorrones por gilipollas””

  1. Tenemos que hacer lo posible para poder disfrutar deportivamente de esa maravilla de la naturaleza. Ya está bien de furtivismo.

  2. Por supuesto Paco, soy de la opinión de que cuanto más visitado sea un tramo Por pescadores respetuosos con los peces, los furtivos se sienten más vigilados e incómodos y al final dejan de ir o van menos.

    Hablando en plata, me toca los huevos que el del todo terreno azul, el del coche rojo y otros campen a sus anchas y no podamos hacer nada.

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