Abr 242018
 

Durante este mes de marzo y gracias a las abundantes lluvias hemos podido contemplar, rebosantes y esplendorosos, los tramos de río sitos aguas abajo de la presa de Las Anchuricas y La vieja, respectivamente en los ríos Segura y Zumeta. Sí, hablo en pasado, porque una vez cesaron estás el agua de los ríos Segura y Zumeta es derivada a través de un canal dejando secos estos tramos.

Veamos los tramos afectados

DERIVACIÓN DE LAS AGUAS DEL RÍO SEGURA Y RÍO ZUMETA HASTA EL SALTO DE MILLER

TRAMOS AFECTADOS DE LOS RÍOS SEGURA Y ZUMETA.  UNOS 14 – 20  KM DE RÍO

 

 

 

 

 

 

Como podéis ver se trata de algo más de  14 km de río afectados, en los que el poco agua circulante es el resultado de los aportes de manantiales y pequeños arroyos que vierten las aguas al tramo, aunque en realidad el tramo afectado debería incluir el tramo de río Segura hasta el embalse de la fuensanta y en el que podéis ver en el siguiente hidrograma su régimen de fluctuaciones diario

MC Las Juntas, aguas abajo del salto de Miller

 

 

 

 

 

 

Pero volvamos a Las Anchuricas,  La vieja y Miller. Actualmente la concesión de la explotación corresponde a Iberdrola pero es la chsegura la que debe de velar por el buen estado ecológico de sus ríos. Además, aunque el tramo del Segura está íntegro dentro de la región de andalucía, el Zumeta tiene un pie en CLM y otro en Andalucía por lo que las respectivas Delegaciones Ambientales de la Junta algo tendrán que ver, para más “INRI” ambos tramos están dentro del Parque natural de Segura, Cazorla y Las Villas.

Últimamente, en las redes sociales y gracias a Antonio Guirao y a algunos amigos más se está moviendo un poco el tema. Lo cierto es que es una pena que la Administración no haga nada al respecto, que la Junta de CLM y Andalucía hagan la vista gorda, que el Órgano Rector del Parque Natural tenga abandonado ese tramo de la Sierra de Segura. ¿Para qué tenemos una Confederación Hidrográfica del Segura? Para que diga en su “Fanpage” del “caralibro”   que  “el agua que rebosa de Las Anchuricas no se pierde y que se recoge aguas abajo” como podéis ver en la siguiente imagen.

Nos toman por “Gilipollas” no hay duda

En fín, podéis seguir haciendo la vista gorda, quejandoos en facebook,  podéis seguir al resto pero, lo siento, NO CONTEIS CONMIGO, yo seguiré otro camino. Seguiré luchando por lo que es nuestro, seguiré luchando por unos RÍOS VIVOS.

Como habitualmente se dice “más vale una imagen que mil palabras” os dejo unos videos que grabó Antonio hace unos días.

 

 

 

 

 

Xao.

Abr 112017
 

El biólogo Carlos Rodríguez divulga entre asociaciones y centros educativos otra gestión de los recursos fluviales

LUIS DÍAZ
MONFORTE / LA VOZ

El instituto de enseñanza secundaria monfortino A Pinguela acogió recientemente una charla del biólogo leonés Carlos Rodríguez sobre el futuro de la pesca fluvial. A través de esas conferencias, y de su trabajo como realizador de documentales en Bicho Producciones, reivindica la necesidad de un cambio radical en la mentalidad del pescador. Acude regularmente a la llamada de diferentes entidades y asociaciones, pero en los centros educativos se encuentra especialmente a gusto. «Las nuevas generaciones asumen de forma natural conceptos como pesca sin muerte y restauración fluvial. El futuro es suyo y quieren seguir disfrutando de los salmónidos más y mejor que las generaciones precedentes», dice.

-¿Es la pesca sin muerte la única opción de futuro para que los ríos sigan teniendo truchas?

-No es la única, pero es la más efectiva en relación a los beneficios que reporta y a los costes que plantea, que son cero. Países de todo el mundo tienen una legislación que apoya la pesca sin muerte como herramienta de gestión de los río. En sitios tan dispares como Suecia o Argentina, verdaderos paraísos de la pesca, nadie se plantea matar ni uno solo de los reproductores del río. Y tienen miles. Los pescadores no somos responsables de la situación actual de los salmónidos, pero somos los únicos que podemos salvarlos. ¿Cómo? Devolviendo los peces para que se reproduzcan y demandando de la administración la restauración de ríos.

-¿Cómo se pudo llegar a la actual situación?

-Sobre todo como consecuencia de la destrucción del hábitat fluvial y del castigo de la sobrepesca, legal e ilegal. El problema de fondo es la falta de cultura sobre ecología acuática que tiene la sociedad en general, pero que es más aún sangrante entre los pescadores. Lo que sabe la sociedad sobre los ríos proviene de las conversaciones de gente cabreada en las barras de un bar. Falta información. Se da voz a la generación de los tiempos del Icona, mientras el saber científico es ridiculizado y menospreciado.

-¿No se cargan demasiado las culpas en el pescador?

-El pescador se siente agraviado por la normativa, pero no entiende que la situación es límite. Los estudios apuntan a un par de décadas de futuro con salmónidos. El control de la pesca es una medida rápida, fácil de implementar y muy necesaria para preservar lo que nos queda y avanzar con medidas de más recorrido como la restauración fluvial.

-¿Por qué cuesta tanto al pescador devolver piezas al río?

-Los pescadores no entienden que la pesca sin muerte permite pescar más truchas, durante más días al año y en más lugares, tal y como ocurre actualmente en Castilla y León. Hay un perfil mayoritario de pescadores desconectados de la realidad, de la principal necesidad de nuestra afición, que es aumentar el número de peces para que las poblaciones sean viables. Pescar sin muerte es pescar más y mejor, no hay discusión. Quien diga lo contrario está defendiendo únicamente sus intereses personales y demuestra una falta de información y de compromiso con los ríos. Negarlo supone sentenciarlos a muerte.

-¿Conviene coordinar los cupos y la apertura y cierre de la veda entre autonomías para que algunos ríos no sufran sobrepesca?

-Si tuviésemos más tramos de pesca sin muerte sería innecesaria. Poner de acuerdo a las administraciones lleva un tiempo del que no disponemos. Lo que todos los pescadores tenemos en nuestras manos es devolver las capturas en buenas condiciones y que el máximo de individuos lleguen a reproducirse. Si gestionásemos los salmónidos como lleva un ganadero su granja no habría ningún problema. Los reproductores se quedan y si hay que sacrificar algún individuo para comer serían los inmaduros, las truchas de pequeña talla.

-Pero en los ríos hay que devolver las truchas pequeñas.

-Si te comes a los mejores padres y madres, de poco vale devolver al río las truchas pequeñas. Las tallas legales actuales son herencia de un saber desfasado que data de hace cincuenta años. Así estamos a nivel legislativo y de formación ambiental de los pescadores.

-Hablaba antes de la necesidad de restaurar los ríos. ¿Cómo se puede conseguir ese objetivo?

-Hay dos maneras fundamentales: devolviéndoles su agua y conectando los tramos de río que ahora están desconectados por la enorme cantidad de presas. En la situación actual los peces no pueden moverse entre tramos. Está demostrado que la posibilidad de migración es clave para mantener las poblaciones.

-¿Son tan dañinos los cormoranes como sostienen los pescadores?

-En una situación como la actual, los pescadores ven como competidores a cormoranes, nutrias y garzas. Pero en vez de reclamar medidas de restauración fluvial y de protección de las especies piscícolas, piden control de depredadores. De nuevo estamos como en los años cincuenta. La educación ambiental es clave para que los pescadores sean un colectivo más útil en la gestión de los ríos. Desgraciadamente, el populismo político también se nutre de esta afición. Es fácil regalar el oído de los pescadores desinformados con medidas que no atajan el problema de fondo.

-¿Hasta qué punto condiciona la reproducción de salmónidos la mala calidad de las aguas?

-Un río cuyas aguas estén contaminadas no produce alevines. Gran parte de las conferencias que damos abordan ese problema con imágenes de grandes reproductores a los que la contaminación sentencia a muerte. Una vez que lo ves, las conclusiones caen por sí solas.

«Los pescadores no somos culpables de lo mal que están los ríos, pero podemos salvarlos»

«El problema de fondo es la falta de información sobre la ecología acuática»

«De poco vale soltar truchas pequeñas si se comen las piezas reproductoras»

Dic 012014
 

Como casi siempre, las cosas interesantes solo pasan de vez en cuando y de forma inesperada. Serían las 9:00 h de un domingo de principios de otoño, andaba yo pensando si acercarme a pasar el día en el Tablazo, ir a buscar setas o darme un paseo en bici, pues mi mujer decidió echarme de la cama a las 8:00  de la mañana con un “abrígate bien cariño”. Con el coche cargado y viendo el panorama opté por acercarme a unos de mis lugares preferidos, si el río venia alto y tomado por las primeras lluvias de otoño siempre tendría la opción de buscar alguna seta en las choperas adyacentes.

Al llegar me sorprendió gratamente el color y nivel de las aguas pues lo esperaba algo alto y tomado, justo lo contrario, bajo y claro es como lo encontre. Monto una rhodani o algo similar y me pongo a la faena. Ya habían transcurrido dos o tres capturas cuando al acercarme a una pequeña tabla la veo que sale a escasos metros de mi, me agazapo en la orilla y lanzo por encima de la ribera, entre carrizos y zarzas. Era un ”todo o nada” pues si la trucha no cojía la mosca engancharía seguro en la deriva de esta, efectivamente es lo que sucedió.  Me arme de paciencia, tire de la línea con delicadeza hasta partir y perder la mosca con tan mala suerte que lo hice por la unión gruesa ¡Vaya Mierda! Pensé, no me queda otra que rehacer todo de nuevo. Mientras arreglaba el estropicio esa bonita trucha andaba cebándose a escasos dos metros de mi, sacando varias veces la totalidad de la cabeza fuera del agua, para pasados un par de minutos desaparecer aguas arriba.  ¡Joder!  y ahora se marcha,  exclame entre dientes mientras me decía ¡Yo de aquí no me muevo hasta que se coloque de nuevo! Y efectivamente así fue………..

Misma postura, mismo lance, de mosca “el Pardón más grande y hermoso que llevaba en la caja” pero con la diferencia de que esta vez realizo un sutil giro a la derecha, abrió sus fauces y engullo la mosca. La pelea no fue gran cosa pues el terminal era un .20 y no había miedo, la llevé aguas abajo, la ensalabré, me rebocé en el barro, un par de fotos  and  bye bye.

Tras estas vinieron algunas más de menor tamaño pero se acercaba la hora de comer y ellas deben descansar pues ya se empiezan a emparejar y es mejor no molestarlas.

Ago 052012
 
Por esas cosas de la vida, quizá porque me pillaba demasiado lejos de mi antigua residencia dejé de pescar este río. Estuvo en el olvido un tiempo, hasta que poco a poco fui recibiendo agradables comentarios sobre el. Lo importante es que en lo que va de temporada le he dedicado sobre unas diez jornadas, todas estupendas, hasta la primera, que me hice una bailarina.
Comprenderéis que no de nombres de lugares, ni muestre fotografías que den pistas sobre ellos, comprenderéis que sitios así son para cuidarlos, aunque muchos de vosotros los conoceréis.
EL río, perfecto de agua.
El amigo Ignacio en busca de esas preciadas pintonas
Pele y mele
Este tramo es espectacular
La incombustible “Adams” hasta en Agosto.
Fijaros en las rodilleras, este modelo es cojonudo.
Entre tanta forma redondeada hay una longitudinal.
Último modelo de “wet wading”
Ago 012012
 
Corría el año 84 cuando capturé mi primer pez en el río Cabriel, evidentemente fue un hermoso barbo, quizá mi mejor captura, no por ser la mas grande ni convativa, sino por ser la que más ilusión me hizo. Sus escasos 25 cm no eran óbice para paliar tan maña ilusión. Tan inmensa que casi 30 años más tarde lo recuerdo como si fuera ayer.
Accesos públicos cortados a una propiedad publica

En aquellos años, el río Cabriel bajo la sombra de Contreras, era un río vivo. En sus aguas moraban hermosos barbos (aún recuerdo ver uno negro como el tizne y como otros tenian manchas amarillas en la barriga), anguilas, luinas y poco más que convivían con algunos seres mágicos de pintas rojas y aspecto estilizado  que se sacaban de vez en cuando en las ramblas cuando el río crecía.

más accesos cortados
Unos años despues se empezó a hacer famosa la pesca de la trucha. El por aquel entonces I.C.O.N.A. instauró una gestión del recurso íctico que ha llegado hasta nuestros días y cuyos fatídicos resultados están ahí. Mis dos primeras truchas fueron capturadas ahí, en el paraje conocido como Huerta del Nene y Ponton de los Moros. Eran pequeñas pero preciosas, carentes de pintas negras, muy amarillas, cola ahorquillada y cabeza puntiaguda. Si mal no recuerdo al año siguiente se creo el acotado de La Terrera cuya longitud era de 8 km. Para mi y para cualquiera con un algo de sentido común esto fue el principio del fin………………….
Destaca el buen aspecto de los tablones sumergidos
Apartir de esta fecha el Icona repobló indiscriminadamente todo el río Cabriel durante años, cuando no era Castilla la Mancha era la Comunidad Valenciana, lo importante era echar peces aunque duraran siete días. Desde Vadocañas hasta Villatoya se saturaba el río de truchas con el fin de satisfacer a aquellos pescadores sedientos de peces, entre los que me incluyo pues era “mi río” lo conocía demasiado bien y era prácticamente imposible que me pillasen haciendo fechorías.
Comparando con la foto anterior sorprende el mal estado de estas compuertas
Al final sucedió lo que tenia que suceder, llegaron alburnos, lucios y truchas arcoiris, se marcharon las luinas, barbos, anguilas y truchas comunes.  Todo gracias a la incompetencia de nuestros políticos y gestores que, lejos de hacer las cosas con cierto rigor cientifico y dar prioridad a las necesidades de un ecosistema, prefirieron optar por una politica de aprovechamiento, en este caso insostenible y que lamentablemente perdura hasta nuestros días.  Como ejemplo de esto me remito a los acotados intensivos que actualmente están en el cabriel a la sombra de Contreras. Su misión no es otra que satisfacer al pescador, hasta aquí bien y nada que objetar, pero llevan asociados unos efectos negativos de alto impacto sobre el ecosistema y sus efectos estan ahí …………………………….
Recrecimiento de la presa para evitar que los peces puedan remontar aguas arriba
Mi intención no es poner una lista de los efectos negativos que supone para un ecosistema la introducción masiva de peces pero si hacer ver que desde que se crearon los intensivos de la Terrera y Vadocañas el río se ha resentido. Luinas, Blenios, cachos, barbos, anguilas y truchas están prácticamente extintas pero siguen estando.
Aspecto de la antigua central del retorno, en ruinas.
De nosotros depende que las poblaciones ícticas  autóctonas se recuperen, quizá fomentando una cultura de captura y suelta, quizá fomentando el conocimiento y el respeto a la naturaleza, quizá dejando de lado ese egoismo que tenemos muchos pescadores de actuar en nuestro propio beneficio sin pensar en el efecto de nuestras acciones, quizá usando el sentido común, quizá exigiendo a quien haya que exigir, en fin……………………………………………………………….Quizá todo dependa de nosotros.
Para terminar me gustaría dejar una vieja cita que viene a resaltar el respeto a la naturaleza y a todo lo que ella representa……..
LA NATURALEZA NO ES UNA HERENCIA DE NUESTROS PADRES  SINO UN PRESTAMO DE NUESTROS HIJOS.
IMPRESIONANTE EL CABRIEL